Personajes jerezanos.- “La Paloma”

POR JOSÉ CASTAÑO RUBIALES.- A cuantas personas nos tocó vivir en una época en la que nos acuciaban toda clase de necesidades, incluidas las más perentorias, provocaba que desde muy niño se desarrollasen unas inteligencias naturales; esas que se suelen dar tanto en tierras andaluzas. (En portada caricatura de Estrellita, a quien gustaba representar)

Las mentes infantiles se agudizaban de tal manera, que afloraban los ingenios con tales fuerzas que combatían sus necesidades incluso con alegría. Esta era la manera de combatir el hambre y olvidar, que no superar las muchas miserias que los rodeaban.

Fruto de tan penosas circunstancias florecieron una serie de personajes que se buscaban la vida de las maneras más ingeniosas. Uno de estos personajes era “La Paloma”, muy  conocido por el vecindario jerezano, porque rara era la casa de vecinos a la que no acudiese habitualmente. La Paloma era un confesado mariquita y que jamás lo disimulaba aun en esos tiempos tan peligrosos para ellos. Era tan alto, como desgarbado y andaba más malamente que cantaba. Aparentaba más de sesenta años. Las arrugas adornaban la piel de su rostro; sus dientes y muelas habían emigrado por falta de trabajo. Solo un diente aparecía en su desértica boca, lo que le daba junto a su pobre vestuario un aspecto que asustaba a los niños.

La Paloma llegaba a estas casas, generalmente, en los momentos que las vecinas estaban cocinando los pocos alimentos que en esos tiempos les permitían sus débiles economías. Convocaba a los vecinos vociferando: “Niñas, vení a escuchar a la Paloma que trae un repertorio nuevo”.  En realidad, cambiaba menos su repertorio, que su deteriorada indumentaria.

Cuando conseguía congregar a las vecinas, se dirigía a ellas preguntándoles donde podía cambiarse. Generalmente, los camerinos que usaba La Paloma eran las cocinas. Estas eran colectivas. La Paloma sabía a la perfección donde estaban situadas los anafes en todas las casas de vecinos donde actuar. En un viejo y vencido cesto de cañas, llevaba amontonado su vestuario. Este consistía en viejísimos trajes de gitanas y mantones que pudieron pertenecer a la abuela de Estrellita Castro. Su maquillaje, especialmente los labios pintados parecían que el carmín se lo ponía tan exageradamente, que usaba una escoba. Lógicamente nunca le faltaba en la frente el pegado rizo de la artista sevillana.
Con tan “impresionante” imagen La Paloma irrumpía en los patios rodeándola con una paso casi gimnástico, tocando unos palillos que en su juventud pudo ser de color caoba y se había convertido con el uso y falta de higiene en unas castañuela más negra que su vida.

A la vez iba ¿cantando? o más bien destrozando canciones como Malvaloca, El Emigrante o Francisco Alegre, que según decía eran andaluza, pero que en su desagradable voz sonaba como si fuese una bandada de grajos pese a su siempre buena voluntad de agradar. Terminado su pequeño recital, de nuevo se dirigía al auditorio diciéndoles: “Niña no tenéis ná que darme de comía, que tengo la barriga más vacía que la calle Larga en verano”…

patiovecinosantiguo
“La Paloma” aprovechaba sus actuaciones en las antiguas casas de vecinos para cambiarse en las cocinas y así comer algo “prestado” para  poder subsistir. Foto: Pinterest

En realidad era la manera de justificar el que durante sus cambios de vestuarios sacaba un cucharón y de cada olla le daba “un tiento” de manera que las vecinas no se diesen cuenta que habían mermado sus raquíticos guisos.

Cuentan que una vecina de vivía en la calle Cruz, descubrió que habían tocado en su olla y cuando volvió a aquella casa montó vigilancia en la cocina, y la cogió in fraganti metiendo el cucharón en su olla y a escobazos la sacó de la estancia gritándole una y otra vez “granuja” haciéndolo correr hasta la calle Santa Rosa.

Un día le preguntaron porqué no cantaba en aquella casa de la calle Santa Cruz (junto a la plaza de San Andrés) y la Paloma haciendo un mohín de desprecio dijo: “Porque allí vive una gachí que es mu malaje”. Sin embargo, cuentan que La Paloma siguió picoteando con su singular arte, las ollas de muchas casas de vecinos.

José Castaño Rubiales

Este artículo está patrocinado a beneficio de la acción solidaria de La Asociación Obispo Rafael Bellido Caro de Jerez “El Pan de los Pobres” por la empresa

Jerezluz

 

JERELUZ S.A. ELECTRIFICACIONES
Consulta en el siguiente enlace todos los servicios de esta empresa jerezana:
http://jereluz.com/

 

Publicado por obisporafaelbellido

Web y blog oficial de la Asociación Obispo Rafael Bellido Caro de Jerez de la Frontera (Cádiz). Conocida por "el pan de los pobres"

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: