Curiosas historias.- Devociones jerezanas frente a antiguas epidemias en la ciudad

POR JOSÉ CASTAÑO RUBIALES.- En estos momentos en los que la sociedad viene sufriendo una pandemia (enfermedad contagiosa) que está produciendo tantas muertes que nos tienen tremendamente atemorizados. (Frame de la reciente serie La Peste de Movistar +)

Es evidente que la sociedad del bienestar nos vienen produciendo en la mayoría de los humanos, las creencias, que las muchas epidemias que se sufrieron en la antigüedad fueron productos de los grandes desconocimientos científicos y de la falta de higiene en existía en la humanidad.

Ese ha sido el motivo que en esta Barbería, donde se habla de todo, recuerde a lo que escribió el jerezano Juan Daza sobre la peste que azotó a Xerez durante los años 1518 y 1523. Gracias al escritor también jerezano Francisco Rangel (1897-1928) (Martin Ferrador) pudo transcribir en el año 1938 el historiador portuense don Hipólito Sancho de Sopranis (1893-1964) un extracto que sobre aquella epidemia escribiese Daza.

Se hace una terrible descripción de cómo, además de los muchos muertos que estaban tirados por las calles sin poderse enterrar, el pueblo llegó a padecer tanta hambruna que desaparecieron todos los perros y los gatos que habían en la zona.

Años más tarde, 1574 sería el Hermano Juan Pecador quien se dedicase a recoger los muertos que se encontraban tirados por las calles de Xerez, víctimas de las epidemias de la peste. Él también moriría atacado por la peste el día 3 de Junio de 1600. Curiosamente el Hermano Juan que se dedicaba tan grandes obras de caridad, fue denunciado al Cabildo Xerezano, que presidía el caballero 24 don Cristóbal de la Cueva, porque a muchos, que todavía estaban vivos, se los llevaba a su hospital de la Candelaria (1572) que estaba junto a San Juan de Letrán, en el Llano de San Sebastián y lo acusaban de pedir limosnas y con ella estuvo construyendo el citado hospital.

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Juan había sido denunciado por algunos fundadores de los ¿hospitales? que el rey Felipe II, ante las ínfimas prestaciones sanitarias y falta de higienes, le encargaría al futuro santo reducirlos.

El año 1880 sería el jerezano don Juan de Trillo y Borbón (1765-1833) quien escribiera. Era historiador, concejal del ayuntamiento y Alguacil Mayor del Tribunal de Santo Oficio, y aunque muchos lo ignoren Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Jerez en el año 1810. En su interesante diario, que no pudo culminar, porque murió el año 1833, dejó la siguiente reseña sobre la epidemia de peste que azotó en la fecha indicada, a toda la provincia de Cádiz, y murieron cerca de treinta mil personas. Trillo contaba lo siguiente, (lo sintetizo) que hace recordar los confinamientos que padece el mundo en la actualidad:

“La epidemia estaba causando tanta mortandad, que el Cabildo Jerezano, acordó colocar en las entradas de la ciudad durante todo el día y sus noches, un caballero veinticuatro. Un Jurado, un Escribano, un Medico y un Cirujano. Todo pasajero que quería entrar en la ciudad, se le comprobaba su identidad y si gozaba de salud. Cuando descubrían que estaban enfermos los conducían a lazareto (lugar donde los aislaban, temiendo que contagiasen) qué estaba junto al cementerio de la Cuatro Norias (en el camino de Espera) y los tenían hasta que se curasen o muriesen”

Trillo también reseña el método que se usaba para frenar las epidemias, y que resumo por motivos de espacio, lo que nos hace recordar como actualmente el Papa Francisco, sigue confiando en la intervención Divina.

El día 31 de Agosto de 1880 se organizó una rogativa ante la Virgen del Buen Suceso. Después dedicaron una Novena a la Virgen de la Merced. Más tarde sacaron en procesión desde la capilla de San Juan de Letrán, a San Sebastián, que se le tenía como el santo más milagroso para combatir la peste. El 12 de Septiembre sacaron en procesión a la Virgen de las Angustias, que fue llevada a hombros hasta el Calvario. Tres día más tarde, sacaron en procesión, desde el convento de Santo Domingo, a la patrona la Virgen de la Consolación, y tras estas rogativas, sacaron en procesión a la Virgen de la Merced y al Cristo de la Viga desde la Colegial.

Como era acordado por el Cabildo Xerezano desde el siglo XVI las rogativas que se realizaban rendían visita a la capilla de San Juan de Letrán, lugar donde esta entronizada una imagen del santo italiano San Sebastián, que por cierto, dicha imagen se encuentra el altar mayor de dicha capilla. Sería necesario, que tan milagroso santo, aparezca de nuevo y acabase con los muchos virus que padece esta sociedad.

José Castaño Rubiales

Este artículo está patrocinado a beneficio de la acción solidaria de La Asociación Obispo Rafael Bellido Caro de Jerez “El Pan de los Pobres” por la empresa:

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Publicado por obisporafaelbellido

Web y blog oficial de la Asociación Obispo Rafael Bellido Caro de Jerez de la Frontera (Cádiz). Conocida por "el pan de los pobres"

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